Hacemos un vermut?


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Una de las tradiciones más arraigadas en Catalunya es la hora del vermut. Significa la antesala de la comida, que abre el apetito o nos lo sacia y cuenta con la participación de ilustres personajes como los berberechos en salsa, olivas rellenas, patatas fritas, banderillas…, convenientemente acompañados de un vermut con sifón, una cerveza o un vaso de vino.

Y si es posible en una terraza, disfrutando del sol de un día primaveral o a cubierto si el calor estival aprieta, siempre marcado por nuestra despreocupación, con el horario de la comida marcado por el run run estomacal, al que podemos obsequiar con golosinas gastronómicas que nada tienen que envidiar a platos elaborados. De hecho, muchas veces poseemos más apetito practicando el vermut que con una comida al uso.

En sus orígenes el vermut estaba asociado al vino y los complementos gastronómicos vinieron siglos más tarde. Una vez más, el Mediterráneo parece ser el proveedor original, de la mano del médico griego Hipócrates, quien maceró vino con flores de ajenjo y hojas de díctamo para estimular el apetito y el ánimo, creando la “DO” vinium hipocraticum.

Los vinos, hierbas y especias siguieron su asociación y recorrido durante el imperio romano, cediendo el legado primero a los alquimistas medievales que los adoptaron para remedios curativos, después a la corte Real de Bavaria que denominó a estos vinos como wermut y posteriormente a la corte francesa que adoptó la versión vermouth .

El esplendor se inicia en el siglo XVII de la mano del italiano Antonio Benedetto Carpano, considerado por los tratadistas y eruditos como el dinamizador de la adaptación italiana del vermut, supuestamente después de la inspiración de algún viaje a Bavaria. Etiquetó su producto con el nombre Carpano y su tienda se transformó rápidamente en uno de los salones más visitados por la aristocracia y los artistas turineses.

Esta fiesta y tradición del vermut se manifiesta en el restaurante Sumoll que a partir del mes de abril, recupera el espíritu del vermut de toda la vida, para dar paso a la recién estrenada carta. Una combinación equilibrada para cualquier desplazamiento que realicemos por La Granada, localidad próxima a Vilafranca del Penedés.